Orígenes
Desde sus orígenes procesionó la imagen del Crucificado que tallara en el siglo XVII José de Mora por encargo de los Clérigos Menores de San Francisco Caracciolo, para la iglesia de San Gregorio Bético. Esta imagen fue realizada en la casa albayzinera de los Mascarones, cerca de la Plaza de Aliatar. La imagen a lo largo de los siglos también ha recibido los nombres y advocaciones de Cristo de la Salvación y Cristo de la Expiración. Nuestra imagen, tras la exclaustración desamortizadora de Pascual Madoz, pasó a la parroquia inmediatamente más cercana, en este caso, la Iglesia Parroquial de San José.
La fundación de esta Cofradía fue iniciada por algunos de los empleados de la Delegación de Hacienda en Granada, viniendo a conocerse popularmente como “Cofradía de los ladrones”. El párroco de San José D. Ángel Guevara Horcas, como verdadera «alma mater», potenció la fundación de la Cofradía pensando en que no fuera mala cosa que hubiera en su Iglesia una cofradía de Semana Santa, como esa otra del Vía Crucis de la vecina parroquia de El Salvador. Todo esto llegó a su término el día 6 de Mayo de 1924 con la fundación de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia (del Silencio).
Antecedentes y fundación
Para conocer los antecedentes que originaron la fundación de la Cofradía del Silencio nos remontaremos al año 1917, año en el que se fundó la albaycinera cofradía del Vía Crucis, decana de las de Granada. Cuando el entonces Párroco de San José, D. Ángel Guevara Horcas, piensa que no sería mala cosa que hubiera en su Iglesia una cofradía de Semana Santa, como esa otra del Vía Crucis de la vecina parroquia de El Salvador; imágenes para patrón titular no le faltaban ciertamente en sus altares y más, teniendo como tenía, un Jesús muerto en la Cruz, el que tanta devoción despertaba, no solo entre su feligresía, sino de tantísimos como de abajo subían la cuesta para rezar a sus plantas.
Pronto aquella idea del párroco encontró eco en la persona de D. José Domínguez Nieto, alma y motor de una simpática peña del viejo Café Colón, en donde pasaba sus horas de asueto, departiendo con sus amigos de muy acendrado granadinismo, compañeros en su mayoría de la delegación de Hacienda. Pasado el tiempo, aquella peña de amigos del café Colón, buscando más independencia e intimidad, encontró en una pequeña habitación de un primer piso, con balcón a la calle Reyes Católicos, el lugar en donde reunirse y pasar un rato agradable, que por sus menguadas dimensiones vino a llamarse el cuartillo.
Sabiendo de la amistad entre el Padre Guevara y Domínguez Nieto, y bien en “el cuartillo” o fuera de él, conociendo el cura de la religiosidad de su buen amigo le hizo partícipe de su idea de fundar una Cofradía, proyecto que el de Hacienda no solo compartió sino para el que se apresuró a buscar prosélitos, principalmente entre sus compañeros de la delegación y contertulios del famoso cuartillo, gentes todas ellas de profunda religiosidad, amantes de la tradición y del arte y de un granadinismo a toda prueba.
Ese fue el grupo fundacional al que bien pronto se unió un amplio sector de gentes de muy heterogénea condición social: pintores, dibujantes, artistas de toda clase, catedráticos, médicos, militares, funcionarios, empresarios, empleados, artesanos y obreros del propio barrio de San José, quienes unidos por el nexo común del sentimiento religioso y de su cariño por la ciudad de Granada trabajaron unidos e incansables hasta ver convertida en realidad aquella idea del Párroco de San José de fundar una cofradía de hombres hermanados en la devoción a la imagen del Cristo de la Misericordia, que iba a ser la segunda en el renacer de la Semana Santa granadina.
Hubo reuniones previas, tal vez en la sacristía de San José, en el Café Colón o incluso en el cuartillo donde cada cual aportaría su idea, no faltando las muy valiosas de los artistas, las de quienes han viajado y habían visto y sabían de otros sitios o de esos otros muy metidos en las cosas pías. No se sabe hasta qué punto la existencia en Sevilla de una cofradía cuya principal regla era el silencio, vendría a influir en la modalidad futura de la naciente Hermandad.
Se redactaron los nuevos estatutos, posteriormente fueron aprobados por el Cardenal-Arzobispo de Granada Don Vicente Casanova y Marzol, como a su tiempo lo fueron también por el sumo pontífice el Papa Pío XI añadiéndole al título de la Cofradía, el de “Pontificia”, y posteriormente con el nombramiento del Príncipe de Asturias como Hermano Mayor Honorario, se le añadiría el de “Real”. Finalmente, el 6 de mayo de 1924 en el local del Círculo Católico de Obreros, sito en la Gran Vía de Colón, lindando con la iglesia del Sagrado Corazón, se reunió una Junta General fundacional de la Cofradía, eligiéndose su primera Junta de Gobierno y al primer hermano mayor D. José Domínguez Nieto.
Cabe señalar el curioso, hecho de haberse realizado el primer desfile procesional con anterioridad a la constitución oficial de la Cofradía, pues fue el desfile en abril y la constitución de la Cofradía en mayo, exponente ello del entusiasmo de aquellos fundadores, pues sin medios y sin fondos, ya contaron con dispositivo para poder procesionar la imagen del Cristo de la Misericordia, hábitos, bastones de mayordomos y cirios, material cuando menos imprescindible, para realizar la estación de penitencia, correctamente estudiada en el aspecto artístico, pues el cristo fue bajado desde San José a la iglesia de San Pedro, de la cual saldría para aprovechar el escenario de la Carrera del Darro, como luego se utilizó el pintoresco trayecto de la subida hasta la iglesia de San José por la Calderería y cuesta de San Gregorio.
Entre las primeras medidas que adoptó la recién nombrada Junta de Gobierno estuvo la de encargar al hermano D. Manuel Garnelo, pintor y profesor de la escuela de Artes y Oficios, la realización del proyecto y posterior dirección de la reforma y ornamentación de la capilla donde se venera de antiguo la imagen del Cristo de la Misericordia. Por su brillante y desinteresada labor fue nombrado, luego, hermano honorífico.
Primeros años
Al año siguiente, es decir 1925, se celebró por primera vez y en la iglesia de San José el solemne Quinario que ya tendría larga continuidad en todas las cuaresmas, y el jueves santo a las doce en punto de la noche hizo su salida por segunda vez, ya oficialmente, la procesión del Santísimo Cristo de la Misericordia. Previamente el día anterior, tuvo lugar el traslado de la sagrada imagen a la iglesia de San Pedro; este traslado a hombros de los propios Hermanos y con el Crucifijo tendido sobre unas angarillas, sentó un precedente y constituyó una peculiaridad más de la Semana Santa de Granada. En cuanto a la procesión, esta realizó su recorrido entre la oscuridad y el silencio ritual, con un orden y una religiosidad tal, por parte de los Hermanos que el propio cardenal tuvo frases de elogio y felicitó a la cofradía por ello.
La primera vez que el Santísimo Cristo de la Misericordia procesionó con su cofradía fue en este año de 1925 y con la cruz original de taracea -no se sabe con certeza si también procesionó en el año 1926 con dicha cruz-; ya que en 1925 se inició el proyecto de una nueva cruz para su desfile procesional, siendo ésta la que actualmente procesiona con la copia por puntos que realizara el escultor y profesor granadino D. Antonio Barbero Gor.
Desde sus orígenes procesionó la imagen del Crucificado que tallara en el siglo XVII José de Mora por encargo de los Clérigos Menores de San Francisco Caracciolo, para la iglesia de San Gregorio Bético. Esta imagen fue realizada en la casa albayzinera de los Mascarones, cerca de la Plaza de Aliatar. La imagen a lo largo de los siglos también ha recibido los nombres y advocaciones de Cristo de la Salvación y Cristo de la Expiración.
Dejando atrás la inicial década de los años veinte para adentrarnos en la conflictiva de los años treinta, y con el peculiar marco socio-político que devino con la II República, en especial para los intereses de la Iglesia, vemos como son varios los años en que por prudencia y ante el clima de anticlericalismo, se decide no procesionar por las calles de Granada, dejando tales circunstancias, anécdotas que en sentido contrario ayudarán a escribir páginas hermosas de nuestra historia, entre las que cabría citar el solemne Quinario a nuestro Cristo en la Iglesia de San Antón o su traslado y permanencia a la S.I. Catedral de Granada, por el temor existente en que tanto la albayzinera iglesia de San José como la imagen de José de Mora, pudieran ser objeto de ataques, o incluso pasto de las llamas. Es importante recordar que, en el año 1933, al igual que el año anterior, ante la imposibilidad de realizar con normalidad los desfiles procesionales se realizó un solemne Vía Crucis en el interior de la Catedral en la tarde del Viernes Santo y que en este año fue presidido por la imagen del Cristo de la Misericordia.
En aquél panorama de incertidumbre, conocidos son los episodios de ataque a Iglesias y Conventos, y de los que tampoco fue una excepción la propia Granada y el barrio del Albaicín; especiales para nuestra historia particular fueron el incendio de la Iglesia de San Nicolás en 1932 o los acontecimientos acaecidos durante la noche y madrugada del 10 de marzo de 1936 en que quedaron reducidas a cenizas las Iglesias de El Salvador, el Convento y Capilla de las Tomasas, el Teatro Isabel la Católica, el Café Colón o los talleres del diario IDEAL entre otros, a los que no escapan las escaramuzas sobre la iglesia de San José. Estos hechos motivaron medidas de urgencia tales, como el establecimiento de turnos de guardia efectuados por Hermanos-Cofrades en la propia iglesia de San José equipados con cubos de agua como única arma ante la posibilidad de un incendio, e incluso, el acometer determinadas obras y reparaciones a fin de aminorar los riesgos que tanto la iglesia como las imágenes pudieran sufrir, por ejemplo: el tapiado del ventanal al exterior de la capilla, el sellado de la puerta que bajo el órgano salía al huerto, el sellado de una puerta junto al aljibe, el revestimiento metálico de la puerta de la sacristía, o los refuerzos en los herrajes del cancel. En todo caso durante ciertos años del régimen republicano no hubo procesiones, y por lo tanto se le rindió culto en otras iglesias de nuestra ciudad, recibiendo el cariño y la devoción del granadino devoto y fiel.
Finalizada la fratricida contienda, el entonces Coronel-Jefe del 4º Regimiento de Artillería Ligera con plaza en Granada, hizo promesa de que fueran soldados de dicha arma los que cada año llevasen al Cristo de la Misericordia, y es por ello que hoy día se conserva la presencia de una escuadra de gastadores acompañando el paso del Cristo de la Misericordia. Cada año lo estuvieron llevando los artilleros, hasta que a finales de los años sesenta se contratará a costaleros profesionales, haciéndolo, después, las cuadrillas de jóvenes, creadas a finales de los años setenta, hasta la fundación de su cuerpo de costaleros en la década de los años noventa.


LA POSGUERRA Y LA DECADENCIA.
En la década de los cuarenta estuvo celebrando la Hermandad en repetidas ocasiones su Quinario, que en aquellos años ya gozaba de gran boato y solemnidad, en diferentes sedes como la Parroquia de San Justo y Pastor o incluso en la S.I. Catedral en 1944. Curioso de aquellos años, y para hacernos una idea de como funcionaba antes el mundo de las Cofradías, estuvo la Hermandad varios años saliendo en un horario mucho más temprano que el actual. Y es que el entonces Arzobispo Agustín Parrado prohibió que las Hermandades regresasen a sus templos a altas horas de la madrugada. Algo totalmente impensable hoy día.
Transcurren los años y las décadas en una Granada que sigue ensimismada, caminando como tantas otras provincias y ciudades con parsimonia desde la dura posguerra hacia el desarrollismo de los años cincuenta y sesenta. Son años de trabajo “en silencio” –cosa lógica en nosotros- y de proyectos que se suceden en novedad unos a otros, de cultos ejemplares y solemnes quinarios, mientras la devoción hacia nuestro Crucificado aumenta en Granada. El paso sobre el que procesiona la imagen fue encargado por la Cofradía a mediados de los años sesenta a los hermanos Romero y siendo estrenado en 1966. Debido al largo de las trabajaderas que tenía, dejó de pasar la Cofradía por la popular calle Grifos de San José, subiendo en su lugar por la Cuesta de la Alhacaba y el Carril de la Lona.
Y llegamos al verano de 1967 para ver a nuestra imagen expuesta en las dependencias del Hospital Real con motivo de la exposición antológica sobre la imaginería granadina; allí y debido a la alianza de las condiciones ambientales de la sala con las climatológicas del exterior por encontrarnos en época estival, sufrió nuestra sin par talla el deterioro causado por la falta de humedad, viniendo a resecarse sobremanera y a dañarse la policromía y las juntas de las maderas, en especial, las que denotan entre brazos y tronco, produciéndose también un ensanchamiento de algunas grietas anteriores.
Siguen pasando los años y llegamos al histórico 1975, año en que nuestra Cofradía encaraba su Semana Santa con tres serios frentes abiertos. La Iglesia de San Pedro estaba por entonces en obras, llena de andamios y sin techumbre y hubo de iniciarse la Estación de Penitencia desde el vecino convento de San Bernardo de Zafra; el Crucificado no podía de ningún modo exponerse al peligro de hacer el recorrido sobre su trono – ¡tal vez hubiera sido una catástrofe! – y la réplica no estaba aún terminada ; la solución heroica fue sacar al Cristo de la Misericordia tendido en las mismas angarillas con las que actualmente se le traslada desde San José, siendo llevado a hombros de sus propios Cofrades.
Como todos ya sabemos, esta Hermandad a lo largo de su existencia ha tenido muchas vicisitudes y aunque no es este el momento de pormenorizarlas, sí que queremos matizar una, quizá poco comprendida en la actualidad y por ello algo polémica para quién la vive desde fuera. Nos referimos a la serie de circunstancias que obligaron a realizar una réplica de nuestro queridísimo titular; este problema surgió en unos momentos sumamente críticos, quizá los más duros en la historia de este grupo de hermanos. Pero ese Divino Crucificado no quiso dejar de pasear por Granada y abrió los ojos de esos poquitos devotos que lo seguían.

DE RÉPLICAS E IDAS Y VENIDAS.
De esta forma buscaron y encontraron la mejor, tal vez la única, solución en ese momento histórico: Antonio Barbero talló una extraordinaria imagen de Cristo, réplica de la anterior de José de Mora, y no sólo se consiguió salvar el aspecto artístico, sino que gracias a ella comenzó el renacer de nuestra Hermandad en todos sus aspectos que actualmente conocemos. Y esta nueva imagen ha ido atrayendo nuevos devotos y hermanos, pese a que nosotros nunca hemos dejado de dar culto a la primitiva imagen del Cristo de la Misericordia. Este es otro de los éxitos no sabemos si de nuestra Hermandad o de su propio titular, el hecho cierto es que se mantiene el culto a dos imágenes que en realidad son una sola, pues ni nuestra devoción ni nuestro cariño está dividido, muy al contrario, está muy claramente centrado en el amor a un solo Cristo hecho Hombre por nosotros y Resucitado para salvarnos. Esta es nuestra fe; a la que llegamos más fácilmente a través de las imágenes.
Cierto es que la imagen de Barbero es de una calidad maravillosa que no ha hecho más que sumar en el aspecto tanto patrimonial como devocional de nuestra Semana Santa. Curiosa es la anécdota que contaba Antonio Barbero de que hasta pasados bastantes años de su hechura los cofrades granadinos pensaban que el Cristo que procesionaba era el que tallase José de Mora y no el suyo. Hecho que se volvió a repetir en este 2024 al volver a procesionar el original.
Hacemos aquí un receso en esta breve historia de la Hermandad y es que con la hechura de la obra de Barbero Gor surgió un pequeño problema que sigue acarreando nuestra Hermandad. Y es que la imagen réplica no se hizo para una Iglesia en concreto por lo que hubo que buscarle ubicación. En un principio se ubicó en un hogar infantil que se encontraba junto a nuestra sede canónica.
Posteriormente, y como muchos conocen, presidió la Imagen del Cristo de la Misericordia durante muchos años la Iglesia de San Nicolás en donde tantos años ha culminado esta Cofradía su procesión. Sin duda uno de los momentos más bellos de esta Semana Santa era el regreso de nuestra Cofradía por aquellas calles del barrio del Albayzín. El primer año fue en 1986, dejando de hacerlo hasta 1993 cuando ya estuvo realizandolo de manera ininterrumpida hasta 2008.
En aquel año y dadas las malas condiciones en las que se encontraba la Iglesia de San Nicolás, la misma se cerró al público dado su situación durante muchos años, la imagen se trasladó al Convento de las Agustinas Recoletas, popularmente conocidas como las Tomasas, quienes siempre le rezaban al Cristo a su paso por el convento durante la Estación de Penitencia. Pasando entonces la Cofradia a terminar su discurrir en la noche del Jueves Santo en la Parroquia de San Pedro y San Pablo.
Después de aquello la Hermandad decidió llevar la imagen réplica a la Parroquia del Salvador desde donde se ha realizado nuestro clásico traslado del miércoles Santo hasta el pasado año 2023. Ya que en este año 2024 el Santísimo Cristo de la Misericordia se llevó a nuestra sede canónica de San José donde la Hermandad ha decidido que se encuentre a partir de ahora. Actualmente dado que la imagen original, la tallada por José de Mora se encuentra en las instalaciones del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico para ser sometido a un proceso de restauración y conservación, la imagen réplica se encuentra presidiendo la capilla donde habitualmente esta la Imagen de José de Mora. Lo hace en una cruz de madera lisa, donde si había estado la imagen original, no así la imagen réplica creando una estampa inédita.
Volviendo al repaso cronológico que veníamos haciendo en 1987 se une la Cofradía con la Hermandad Sacramental del Señor San José y de Ánimas, pasando a adaptar su nombre y a cambiar el antiguo escudo por el actual, el cual presenta la novedad de una custodia en el lado derecho y de una granada en el lado izquierdo, así como tiara pontificia en el centro con dos llaves en sotuer. También éste año lo fue de la firma del contrato de arrendamiento del primer piso derecha del inmueble sito en la calle San Matías número treinta y tres, para su destino como Casa de Hermandad, tras haber sido debidamente acondicionado por su propietario según las necesidades de la Cofradía. Constaba de una magnífica y recoleta Capilla, Sala de Juntas, despacho para el Hermano Mayor, Secretaría, gabinete de visitas, almacén, cocina y servicio.
A mediados de la década de los noventa tuvo lugar uno de los hitos más importantes para la Hermandad. Y es que entre diciembre de 1994 y abril de 1995 la restauradora Dª. Bárbara Hasbach Lugo y su equipo, acometieron el proceso de restauración de la sagrada imagen de Mora, que presentaba no ya un estado lamentable sino alarmante, encontrándose para sorpresa de todos, un documento con la firma del autor José de Mora en el interior de la propia talla. En dicho proceso se restauró igualmente la cruz original de taracea, consolidando su estructura y recomponiendo como si de un puzzle se tratara, todos y cada uno de los fragmentos originales de taracea desaparecidos con los años, devolviéndola a su estado original y con el que podemos admirarla en la actualidad. Cruz y crucificado volvieron de nuevo a unirse en el calvario de la capilla de San José.
Fue en ésta, década de los noventa del desaparecido siglo, y a poco que los órganos de gobierno de la Hermandad y Cofradía se abrieron a una ilusionada juventud, aparece y toma cuerpo un grupo joven que al poco vino a denominarse J.H.S. -Juventud de la Hermandad del Silencio-, adoptando con buen criterio las siglas que lo son para “Jesús Hombre Salvador”. Este grupo juvenil de inmediato se implicó en acometer proyectos de trabajo de cierta importancia por aquellos años, que debieron de compaginar con sus estudios de bachillerato y universitarios, resultando así la aparición del actual Boletín “Divina Misericordia” y la creación del Cuerpo de Hermanos Costaleros. Ambos proyectos llegan felizmente hasta nuestros días, y siendo responsabilidad de todos sigue teniendo nuestra juventud cofrade mucho que decir en ellos.
Durante los actos de celebración del V Centenario del Nacimiento de San Juan de Dios -Orden con la cual está hermanada el Silencio-, el Santísimo Cristo de la Misericordia de Antonio Barbero Gor, quedó situado en el retablo mayor de la Basílica de San Juan de Dios, dejando a sus espaldas la urna con los restos y reliquias del Santo hospitalario; el quinario del Silencio de ese año se celebró en la citada Basílica de Ntra. Sra. de la Inmaculada y San Juan de Dios.
En 1999 se celebró el 75 aniversario de la creación de la Cofradía, poniéndose a la venta el libro conmemorativo “Misericordia y Silencio”, publicado en la Editorial Comares, y que saca a la luz pública no pocos aspectos de la Cofradía desconocidos por muchos -éste libro aún se puede adquirir en la Casa de Hermandad-. También nuestro amantísimo Titular, fue trasladado a la Iglesia del Sagrario de la Santa Iglesia Catedral de Granada para la celebración del Quinario cuya Función solemne lo fue en Sede Metropolitana y en donde estuvo presidiendo la Eucaristía. Y comenzando un nuevo siglo y milenio, nuestro Titular junto a otras notables imágenes de gran calidad artística, fue llevado a la Catedral para formar parte de la Exposición “Jesucristo y el Emperador Cristiano”, en el V centenario del nacimiento del emperador Carlos I.
EN PLENO SIGLO XXI
Pese al interés de un considerable número de mujeres cofrades y a otras tantas que no lo demostraran explícitamente no fue hasta el año 2008 cuando se aprobará en Junta General de Hermanos la aceptación de las mujeres como hermanas de pleno derecho de nuestra corporación. Si que es curioso el hecho de que en los años 30 una mujer fuera Albacea de la Cofradía. Y si que es conocido que ha habido un gran número de mujeres a lo largo de la historia que han colaborado, trabajado e incluso procesionado junto con el Santísimo Cristo de la Misericordia.
Ya en el año de 2009, vivió nuestra Hermandad un magno acontecimiento. El contemplar cómo la talla que saliera de las gubias y formones del magistral José Mora, volvía a las calles de Granada para procesionar -bajo licencia eclesiástica del Ordinario-, en la Passio Granatensis que aconteció en la tarde del Sábado Santo 11 de abril de 2009. Llevaba el Señor sin procesionar desde que empezará a hacerlo la imagen réplica allá por 1976. Dado que la Cruz en la que se encuentra el Señor no estaba en condiciones óptimas para procesionar se realizó el cambio de Cruz con la imagen réplica en las semanas previas a la Semana Santa por el restaurador Dionisio Olgoso. Por lo que en la madrugá del Jueves Santo pudimos contemplar a la excelsa obra de José de Mora sobre el clásico calvario de claveles rojos que durante tantos años ha acompañado a nuestra imagen.
Aquella procesión magna que conmemoraba el centenario del primer Santo Entierro Magno, germen de nuestra Semana Santa actual, nos dejó imágenes bellísimas para el recuerdo como el de la bajada por la Carrera del Darro de los tres pasos cuyos titulares fueran esculpidos por José de Mora.
Pero como bien saben vds., en el Sábado Santo, la intermitente lluvia de esa tarde en el cielo de Granada y más concretamente sobre la Plaza de las Pasiegas, no quiso perderse su particular cita con la historia para dejar su impronta en los anales cofrades de nuestra ciudad. Por lo que la Hermandad decidió no participar en la Procesión extraordinaria. Así que ante tal tesitura el Señor volvió en andas a la Iglesia del Salvador el Domingo de Resurreción por la mañana.
A lo largo del año 2010, nuestra Hermandad y Cofradía fue reconocida como “Socio de Honor” por la Archicofradía Universal del Apóstol Santiago, en reconocimiento a la vinculación que existiera desde nuestro origen allá por el año 1924 con la Cruz y la Orden de Santiago, motivo por el cual se luce en las capas de los mayordomos, una cruz de Santiago coronada de espinas. También y con motivo de los acontecimientos entorno a la beatificación de Fray Leopoldo de Alpandeire, fuimos distinguidos y honrados por la concesión de la reliquia “ex ossibus” (de los huesos) de nuestro querido beato capuchino. Nuestra imagen réplica, junta con Nuestra Señora de las Angustias coronada de Santa María de la Alhambra de Granada presidió el altar de Beatificación.
El 9 de noviembre de 2015 desde la Curia Diocesana de Granada nos fue comunicado la concesión de la dignidad de Templo Jubilar a nuestra Sede Canónica, en unión con la Santa Sede que proclamó el año 2016 como Año de la Misericordia. De este modo, la Parroquial de San José se unió así a la S.I. Catedral Metropolitana, la Basílica de Ntra. Sra. de las Angustias y la Parroquia de San Cecilio, que asimismo abrieron sus puertas para que todo aquel fiel que lo deseara pudiera acercarse a ganar el Santo Jubileo.
Tamaño reconocimiento vino concedido dada la popularidad y arraigo que comportaba y comporta en nuestra ciudad la efigie de nuestro Sagrado Titular, quien porta la MISERICORDIA como clara insignia en su misma advocación. Así pues y como no podría haber sido de otro modo, fue ante sus plantas cómo los peregrinos y feligreses que se acercaron hasta San José pudieron obtener el Santo Jubileo, de manera individual o colectiva.
Para ello, nuestra Sede Canónica permaneció abierta de manera excepcional durante el Solemne Quinario que se celebró del 1 al 5 de marzo de 2016. Ya el día 1 de marzo, desde primera hora de la mañana, la Parroquia de San José se estrenaba como Templo Jubilar, inaugurando el excepcional horario de apertura para los días del Quinario, en que el templo estuvo abierto durante toda la jornada, para posibilitar que quienes así lo deseasen, pudiesen acudir en peregrinación hasta este templo, orar ante el Santísimo Sacramento del Altar y recibir el Sacramento de la Penitencia.
Como acto extraordinario, el viernes previo a la apertura del Jubileo, se celebró un Vía Crucis con nuestra imagen Titular, pero no fue posible realizar el itinerario previsto por los principales centros religiosos y sociales del Albaicín, hecho que no restó ni un ápice de recogimiento y solemnidad a un acto piadoso que se llevó a cabo en el interior de la Parroquia de San José, como tampoco hizo medrar una alta participación de Hermanos, cofrades y devotos. Al finalizar, se estrenó, con la participación coral de todos los asistentes, la armonización que don Salvador Sánchez Muñoz realizó para el que ya es todo un himno de nuestra Cofradía, el Soneto a Cristo Crucificado.
Asimismo, como hito único en la historia de nuestra Semana Santa y bajo petición del Arzobispo de nuestra diócesis, el Jueves Santo de ese mismo año, nuestra Estación de Penitencia culminó en la S.I. Catedral, donde la imagen del Santísimo Cristo de la Misericordia presidió los Santos Oficios del Viernes Santo.
Con el inicio de esta última década vino la archiconocida pandemia, tiempos difíciles para todas las Hermandades. Ya en aquel momento la actual Junta de Gobierno empezó a trabajar para conseguir un anhelo muy importante para nuestra Hermandad. Y es que en nuestra Hermandad ha sido la dificultad de encontrar un lugar acorde en el que tener nuestra Casa de Hermandad. Ya hemos comentado el piso en la privilegiada calle San Matias. Posteriormente la sede de la mismo se ubicó en diferentes pisos del centro de la ciudad en Reyes Católicos, la plaza del Carmen y en la Gran Vía. Lugares en los que era complicado poder convivir entre los hermanos y hermanas.
Por ello la Hermandad decidió hace unos años embarcarse en la compra de un local para poder constituir allí nuestra Casa de Hermandad. Hace tres años se inauguró la misma, que se encuentra en la calle Veracruz, en el corazón del barrio Figares. Aunque algo alejada de nuestra sede canónica es mucho lo que hemos ganado. Nuestro patrimonio está mucho mejor conservado y expuesto. Al ser un espacio más amplio se puede atender al hermano de una manera mucha más digna. Y lo más importante, tenemos un lugar en el que poder vivir en Hermandad. Cualquier grupo de la Hermandad como la cuadrilla de costaleros o el grupo joven pueden dar buena cuenta de ello. En definitiva, somos más Hermandad que nunca.
Con la inauguración de nuestra Casa de Hermandad empezábamos el curso 2022/2023 y ya empezábamos a trabajar para este año 2024 en el que como bien saben se conmemoraron los cien años de vida de esta corporación nazarena.
CIEN AÑOS DE SILENCIO.
En el año 2024, la Hermandad se vio inmersa en la celebración del primer Centenario de la misma, que marcan un siglo de devoción, penitencia y recogimiento en la ciudad de Granada. Este centenario no solo ha sido una oportunidad para honrar su rica historia, sino también para renovar el compromiso de la Hermandad con la ciudad, la fe y la comunidad. A lo largo de este centenario se han celebrando varios actos extraordinarios que, sin lugar a dudas, han calado muy hondo en el corazón de los hermanos de la Hermandad y del pueblo fiel en general.
Como anuncio de este Centenario se presentó la espléndida pintura que el afamado artista Don Juan Díaz Losada realizó para tal ocasión y que fue presentada por el reconocido cofrade Don Antonio López González.
Uno de los proyectos más importantes en los que se trabajó por parte de la Hermandad de cara a este Centenario que se celebró a lo largo del año 2024 y hasta mayo del 2025 fue el hecho de que todos los actos del mismo estuvieran presididos por nuestro Sagrado Titualar, el Cristo tallado por el bastetano José de Mora. Por ello, ya en la Cuaresma del pasado 2023 recibimos la visita del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. Y en febrero de 2024, a las puertas del inicio del Centenario empezamos con el proceso de conservación y restauración de la imagen. En primer lugar, se realizaron unas pruebas in situ en nuestra sede canónica de San José. Primera parte del proceso de conservación y restauración del Santo Cristo.
Creemos, firmemente, que el hecho de que la imagen de José de Mora vuelva a procesionar de manera habitual es importante no solo para esta corporación si no que creemos que para toda la Semana Santa granadina. Por lo tanto, en la Semana Santa de 2024, el Santísimo Cristo de la Misericordia, la joya de la escultura barroca española, volvía a salir a las calles de nuestra ciudad. Con la aprobación de la Curia granadina se dispuso todo lo necesario para que nuestro titular pudiera volver a procesionar.
Para conmemorar este Centenario, nuestra imagen Titular fue elegida conjunto a la imagen de Nuestra Señora de la Soledad en el Calvario para presidir el Vía Crucis Oficial organizado anualmente por la Real Federación de Hermandades y Cofradías, que se celebró en la Santa Iglesia Catedral Metropolitana, dejando una estampa, ya vivida hace 80 años, las dos imponentes tallas de José de Mora unidas catequizando las calles de Granada a través de un Stabat Mater único.
Llegó la madrugada del Jueves Santo, aún sin empezar nuestro Centenario, pudimos volver a disfrutar de la presencia de la impecable talla original de nuestro sagrado Titular, el Santísimo Cristo de la Misericordia, en su paso procesional, donde pudimos realizar, como cada año, nuestra anual Estación de Penitencia a la Santa Iglesia Catedral. Tras la semana central del pueblo cristiano, el Señor volvió a “su casa”; volvió y siguió recibiendo las plegarias y súplicas de todos los fieles que se acercan a dejar en sus brazos abiertos sus pesares y peticiones.
El 5 de mayo de 2024, comenzamos realmente el Centenario de nuestra Hermandad, coincidiendo en las vísperas del día de fundación de la Hermandad. Para este inicio del Centenario se celebró la Eucaristía que daría comienzo también con la apertura del templo jubilar de San José, concedido por segunda vez en la historia de la Hermandad y que marca el inicio de las peregrinaciones que todo cristiano que así lo desea, puede realizar para poder conseguir las indulgencias plenarias que se conceden rezando ante nuestro amantísimo Titular. Como colofón a esta solemne celebración, nuestro querido hermano Don Álvaro Luis Barea Piñar pregonó de una manera sublime estos cien años de historia de devoción y amor a nuestro Santísimo Cristo de la Misericordia.
Son varias las formas de llegar a Dios, honrarlo y alabarlo y, una de ellas es a través del arte, medio tangible que nos acerca a su presencia y simboliza la riqueza y magnificencia de su ser. Por ello, apostando siempre por el cuidado patrimonial de lo que ya se atesora, se encarga el nuevo guion, la insignia más representativa que posee una Hermandad, en ella está toda la trayectoria de la misma; están los que fueron, los que somos y los que serán parte de esta historia de amor y fe.
En el mes de julio de 2024, el Santísimo Cristo de la Misericordia se marchó por primera vez de la Ciudad de Granada y viajo hasta las instalaciones del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico en la capital andaluza. Allí, en las mejores manos posibles, estuvo el Señor hasta febrero de 2025 siendo sometido durante este tiempo a un proceso de restauración que nos ha devuelto al Señor en un estado de conservación óptimo. Las imágenes del Cristo en la sala en donde estuvo expuesto en las instalaciones del IAPH hablan por si solas. Las voces que vieron allí por primera vez en directo a nuestro Cristo hablaban de la muerte viva como nunca la habían visto por aquellas latitudes de nuestra Comunidad.
Durante todo este proceso en el que el Señor se encontraba fuera de Granada la Hermandad se vio sorprendida con la invitación por parte de la Archidiócesis de que nuestro Titular fuera la imagen central que abriera y presidiera el año Jubilar de Peregrinos de Esperanza a celebrar. Por este motivo desde el pasado 29 de diciembre de 2024 hasta principios del año próximo el Santísimo Cristo de la Misericordia, y en determinadas fechas, la réplica del mismo, el Presbiterio de la Iglesia Granadina ha estado presidido por nuestro Titular.
Este hecho motivó que, en el año de 2025, como pasará en 2016, nuestra Estación de Penitencia acabase en la Santa Iglesia Catedral. Ubicándose esa misma mañana del Viernes Santo, al acabar la procesión, en el Presbiterio para que siguiera presidiendo durante el final de la Semana Santa la Santa Iglesia Catedral.
Para completar el año del Centenario la Hermandad propuso lo que creemos es un calendario de actividades muy interesantes y que tendrán como colofón final la Misa Solemne de Acción de Gracias como conclusión de los actos del Centenario en la Santa Iglesia Catedral, presidida por el Excmo. y Rvdo. Sr. Arzobispo de Granada en el mes de mayo de 2025.
Por ello, y como colofón brillante de aquel 11 de mayo, se realizó una verdadera salida extraordinaria con la Imagen del Santísimo Cristo de José de Mora en su paso procesional. El sol de domingo se reflejaba en la piel del Señor cuando salió a la Plaza de las Pasiegas a los sones de la Banda y Unidad de Música de Ntra. Señora de los Ángeles. Una tarde que quedará para el recuerdo, no solo de los hermanos y hermanas, si no de todos los cofrades granadinos que vieron al Señor aquel día. Memorables chicotás que junto a la banda sonora que pusieron los amigos de Los Ángeles hicieron que todos los que vieron al Señor enmudecieran a su paso no siendo capaces de describir con palabras aquellos momentos.
Después de esta Procesión Extraordinaria el Señor volvió al Presbiterio de la Santa Iglesia Catedral hasta finales de septiembre de este mismo año de 2025 el que se ubicaba en la Girola de la misa para ser la imagen central de la Exposición José de Mora y El Barroco Espiritual que se celebra por el tercer centenario de la muerta del insigne escultor bastetano.
Para finalizar desde estas líneas solo podemos estar orgullosos de todos aquellos hermanos y hermanas que han trabajado por y para nuestra Hermandad, y de cuantos devotos y devotas han mantenido la fe y la devoción al Santísimo Cristo de la Misericordia. Sin todos y cada uno de los que durante todos estos años se han desvivido por el Santísimo Cristo de la Misericordia la historia de nuestro Cristo sería hoy muy diferente.
